FRAGMENTOS Y REFLEXIÓN EN “CEMENTERIO DE ANIMALES”, DE STEPHEN KING

Eran las dos de la mañana cuando leía la última escena escalofriante entre un joven esposo de cabello blanco y su amada esposa con un fuerte olor a tierra. Un tenebroso saludo puso fin a una historia sobre la vida, la muerte y lo fácil, o complejo, que es aceptar una u otra, así como el valor que se requiere al lidiar con ello. Dos fuerzas se hallan presentes todo el tiempo, están en constante lucha, poniendo siempre a prueba a los personajes, quienes, así como sucede con nosotros, son conscientes de las vocesitas (bueno-malo), pero no les resulta sencillo escucharlas. Al final, sólo queda lidiar y hacerse responsable de las consecuencias, pero lo más importante es aprender del pasado.

Durante mi lectura nocturna de Cementerio de animales, guardé algunos fragmentos en los cuales no sólo se daban pequeñas pistas sobre una maldad que se avecinaba, sino que me parecieron también útiles para ciertos momentos de la vida.

Recientemente este ha sido uno de los libros que he leído donde se presenta el alcance e impulso del miedo a través de sucesos en los cuales cada personaje se ve inevitablemente envuelto y tenemos la oportunidad de atestiguar su ruta para sobrellevarlo hasta encontrar una salida. No siempre resulta de la manera en que uno lo planea, Cementerio de animales es una prueba, pues hay historias donde el final es exitoso, sin embargo, así como sucede en la vida real, no todo es color de rosa y esta novela es un ejemplo.

No es malo, sino todo lo contrario, ya que la trayectoria de los personajes de principio a fin está acompañada de aprendizajes y consejos sobre vivir, morir, crecer, olvidar, perdonar, temer, dejar ir. Los fragmentos parten así de reflexiones, ya sean un tanto del momento (fugaces), como de un entendimiento más claro, siendo al final útiles para aplicar en diferentes circunstancias.

Consejo – Identificar, entender y respetar los límites

Esto es como muchas otras cosas de la vida, Ellie: si te mantienes en el camino, todo va bien; pero, a la que te sales, como no tengas suerte, te pierdes. Y luego tiene que salir a buscarte un grupo de rescate.

No pase de ahí, por más que crea necesitarlo, doctor. No se debe pasar la barrera.

Dualidad en la vida – Cuestionar antes de decidir

Era realmente abrumadora la magnitud del amor y la pena que se traducía en el esfuerzo.

… antes de dudar de sí mismos, deberían desconfiar de sus propias dudas.

Comienzo y fin – Fin y comienzo

Tal vez aprenda algo sobre el carácter de la muerte, que es allí donde termina el dolor y empiezan los buenos recuerdos. Que no es el final de la vida, sino el final del dolor.

Lo absurdo, desconocido, asombroso, imponente, complicado e inevitable del miedo

Sin duda se equivoca quien piense que existe un límite para el horror que puede experimentar la mente humana. Por el contrario, parece ser que, según van cerrándose las tinieblas, empieza a actuar una especie de multiplicador que, por poco que nos agrade admitirlo, la experiencia demuestra de múltiples maneras que, cuando arrecia la pesadilla, el horror engendra horror, que una desgracia fortuita acarrea otras, acaso provocadas, hasta que el horror lo llena todo. Y tal vez la incógnita más estremecedora sea cuánto horror puede soportar la mente humana sin perder la facultad de lúcido raciocinio. Por supuesto, estas situaciones suelen tener un componente absurdo. Y, a partir de un punto determinado, todo puede empezar a resultar incluso humorístico.


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